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El Tiempo
El tiempo Si tí
Diria... empo
Por eso digo y lo sostengo, que si el tiempo fuera...
Empo, Nomás sería sin tí. |
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Prólogo:
Estimado
lector, antes de iniciar la lectura de esta obra, es necesario que
sepas que a lo largo de la misma, con excepción de lo que se
refiere a la revisión histórica de la Frailesca,
encontrarás términos que pueden herir tu
sensibilidad y parecerte vulgares, ofensivos o cuando menos procaces,
pero no hay que olvidar que el objetivo fundamental
del libro (ahora la página web de la Rial) que ahora
tienes en tus manos es el de rescatar de una pérdida
irremediable a todo un código de comunicación
oral empleado por gentes sin mucha educación
pero poseedores
en cambio de una gran cultura que debemos preservar, contiene
términos que no son comunes en la comunicación
escrita y por el contrario abundan en las sabrosas pláticas
que aprendimos a disfrutar con nuestros abuelos. A diferencia de otras
obras realizadas por profesionales de la literatura que se limitan a
echar una mirada literaria de la realidad en estudio, ésta
esta escrita por novatos de la pluma que están viviendo esa
realidad, platicadores y no escritores, cuyas fuentes son el compadre,
el vecino o cualquier placera del mercado, y unos convencidos de que la
palabra escrita no tiene porque tener más valor que la
palabra hablada. Aún más, son conservadores in
situ de endemismos verbales en peligro de
extinción que no están de acuerdo en que los
atildados pruritos que limpian, pulen y dan esplendor a nuestra lengua
tengan que ser más reconocidos que las gentes, de cien mil
ralea, como diría Machado, que crean, modifican y enriquecen
con modismos y nuevos términos a ese idioma,
filológicamente hablando vale tanto o más nuestro
famoso Picho , al declarar que no es cofre de
nadie, que Del Valle Inclán con su ágil borrador,
puesto que el uno inventa y recrea el español
haciéndolo algo vivo y dinámico, mientras que el
otro lo regula, corrige y apretuja con normas que le hace andar como
esas pobres mujeres de antes que se veían guapas a costa de
llevar cortado el juelgo con los apretados
corset de la época. Ninguna Academia podría nunca
pulir ni limpiar nada si no recibiera de estos ignorados
héroes de la cultura humana ese valioso material tosco y
desaliñado que constituye el habla natural de los pueblos.
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